La maternidad no debería ser un freno para el desarrollo profesional. Sin embargo, muchas mujeres siguen encontrándose con barreras invisibles que limitan su crecimiento en las organizaciones. Una de las más extendidas es el llamado “muro maternal”: un fenómeno que, a diferencia del techo de cristal, no solo impide ascender, sino que frena o desvía la trayectoria profesional desde el momento en que una mujer tiene —o podría tener— hij@s.
¿Qué es el muro maternal?
El muro maternal es la penalización profesional que muchas mujeres sufren como consecuencia directa o indirecta de la maternidad. No se trata únicamente de dificultades para conciliar, sino de percepciones profundamente arraigadas en las culturas organizativas: que una madre es menos comprometida, menos disponible o menos ambiciosa.
Estas percepciones no siempre son conscientes, pero tienen consecuencias muy reales. En España, las mujeres con hijos ganan hasta un 28% menos que los hombres con hijos, según el INE. Además, es habitual que tras una baja de maternidad las mujeres sean apartadas de proyectos clave, relegadas a tareas de menor visibilidad o no consideradas para promociones.
¿Por qué sigue ocurriendo esto en 2025?
Aunque hemos avanzado en igualdad formal, muchos entornos laborales siguen basándose en modelos de liderazgo y productividad que no integran el ciclo vital de las personas. A esto se suma:
- La falta de corresponsabilidad real entre hombres y mujeres.
- La ausencia de referentes de liderazgo femenino que incluyan la maternidad de forma naturalizada.
- La persistencia de sesgos inconscientes en la toma de decisiones retributivas, de promoción o asignación de proyectos.
- Una escasa cultura del cuidado dentro de las organizaciones.
El resultado es una penalización estructural que no se debe a la maternidad en sí, sino a cómo se percibe y gestiona social y laboralmente.
¿Qué puede aportar el coaching?
El coaching no es una solución mágica, pero sí una herramienta poderosa para acompañar procesos de transformación, tanto individuales como organizativos. Frente al muro maternal, el coaching puede actuar en dos niveles:
A nivel individual:
- Ayuda a las mujeres a redefinir su identidad profesional tras la maternidad.
- Refuerza su autoconfianza para tomar decisiones estratégicas sobre su carrera.
- Les permite identificar y gestionar sus propios bloqueos internos, así como prepararse para conversaciones clave (con responsables, equipos, recursos humanos, etc).
- Favorece la reconexión con su propósito profesional en una etapa vital de grandes cambios.
A nivel organizacional:
- Facilita espacios de reflexión donde los líderes pueden identificar sus propios sesgos y tomar decisiones más conscientes.
- Acompaña la creación de culturas más inclusivas y sostenibles, donde el talento femenino no se vea penalizado por la maternidad.
- Promueve nuevas formas de liderar, que incorporan la diversidad de experiencias como un valor, no como un obstáculo.
¿Y las empresas?
Las organizaciones tienen un papel fundamental en la eliminación del muro maternal. Algunas acciones concretas que pueden implementar son:
- Revisar prácticas retributivas, de evaluación y promoción para detectar impactos indirectos de la maternidad.
- Ofrecer programas de acompañamiento a la vuelta del permiso de maternidad/paternidad, incluyendo coaching individual o grupal.
- Sensibilizar a los mandos intermedios, que son quienes gestionan el día a día y tienen un impacto directo en la experiencia laboral de las personas.
Conclusión
Romper el muro maternal no es solo una cuestión de equidad: es también una decisión estratégica. Las organizaciones que cuidan a su talento en todas las etapas de la vida están mejor preparadas para liderar en el largo plazo.
El coaching, con su mirada integradora y transformadora, puede ser el catalizador que necesitamos para que ninguna mujer tenga que elegir entre su desarrollo profesional y su maternidad.
